Históricamente, del 1 al 7 de agosto se conmemora en todo el mundo la Semana de la Lactancia Materna, una iniciativa impulsada en homenaje a la firma de la Declaración Innocenti en agosto de 1990 por parte de los responsables de la formulación de políticas gubernamentales, la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y otras organizaciones.
Ese documento ayudó a allanar el camino para proteger, promover y apoyar la lactancia materna en todo el mundo. ¡Pero todavía queda mucho trabajo por hacer!
En Argentina, distintas instituciones públicas y organizaciones sociales se suman cada año a la campaña, visibilizando tanto los beneficios de amamantar como los desafíos que aún enfrentan quienes eligen esta forma de alimentación.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un recién nacido. Aporta todos los nutrientes necesarios, se adapta a las necesidades del bebé en cada etapa y ofrece protección frente a enfermedades como diarrea, infecciones respiratorias, otitis, asma y trastornos digestivos.
Además de sus beneficios nutricionales, la lactancia fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijo, mejora la autoestima materna y también genera efectos positivos para la salud de las mujeres, como la reducción del riesgo de cáncer de mama y ovario, hipertensión y diabetes tipo 2.
Un acto natural que sigue enfrentando barreras
A pesar de estar ampliamente recomendada por organismos internacionales, amamantar sigue siendo un desafío cotidiano para muchas mujeres. La falta de licencias prolongadas, espacios adecuados en el trabajo y apoyo en el entorno familiar o sanitario son algunos de los principales obstáculos.
Este año, el lema de la Semana Mundial es “Dar prioridad a la lactancia: crear sistemas de apoyo sostenibles”. La consigna busca poner en agenda la necesidad de acompañar con políticas públicas, espacios adecuados y entornos laborales respetuosos para que todas las personas que amamantan puedan hacerlo sin barreras ni prejuicios.
Poco acompañamiento en el mundo del trabajo
En nuestro país, la licencia por maternidad es de solo 90 días, una de las más cortas de la región. La de paternidad, en cambio, se limita a apenas dos días. Esta situación, lejos de fomentar la equidad, muchas veces obliga a interrumpir la lactancia antes de lo recomendado por organismos de salud, que sugieren un mínimo de seis meses de lactancia exclusiva.
Según datos oficiales, solo el 8% de las empresas argentinas cuenta con lactarios o espacios aptos para extraer y conservar leche materna en horario laboral. Además, menos de un tercio ofrece políticas o licencias adicionales que favorezcan la continuidad de la lactancia.
Durante la primera semana de agosto, distintas provincias organizan actividades para promover la lactancia como un acto saludable, libre y sin condicionamientos.
La Semana Mundial de la Lactancia Materna nos invita a reflexionar sobre un acto vital que no debe recaer exclusivamente en las mujeres, sino que necesita del compromiso de toda la sociedad. Desde la familia y el sistema de salud hasta los espacios de trabajo y los gobiernos, apoyar la lactancia es proteger la salud presente y futura.
FUENTE:
www.diarioactualidad.com